UNA CRUZADA PARA EL DESPERTAR DE LA HUMANIDAD

Por Stephanie Carbajal Morales


En medio de una vorágine inesperada de eventos que plantearon una serie de retos durante el año 2020 y que parecen extenderse en el 2021, los seres humanos dan una batalla física y espiritual en el mundo. Uno de los principales objetivos para sintonizarnos con la inteligencia y dinámica universal es transparentar y hacer cada vez más sutiles los llamados egos. En el camino del trabajo interior he encontrado varios autores que utilizan técnicas destacadas para abordar esta tarea como los son: Gurdjieff, el Cuarto Camino (*1) y El Poder del Ahora de Eckart Tolle. Resulta esencial la búsqueda de recursos y herramientas que nos permitan navegar en un mar de dificultades -con un capitán en jefe alerta y sabio- que no es más que nuestra propia Conciencia. Disolver nuestros propios egos aumenta nuestro poder consciente, lo que es directamente proporcional con lo que los anteriores autores llaman el despertar. Existen varias fases para avanzar en este viaje y se puede comenzar por observar y disolver "mi propia negatividad" y de buscar su origen interior. Seguramente encuentro varias causas si miro fuera de mí. Sin embargo, para quienes plantean el trabajo interno desde el planteamiento de Gurdjieff, no existe causa externa. Un evento externo puede disparar la negatividad, pero, aunque nos resulte doloroso, debemos darnos cuenta de que la causa de la negatividad sólo está dentro de nosotros. Su origen real está en uno de nuestros centros y, por lo tanto, debemos hablar a cada centro en su propia lengua. La negatividad siempre comienza en el centro del instinto y se presenta antes de que los centros emocional e intelectual sepan que existe. Asumamos que la negatividad se manifiesta como una emoción. Ningún argumento intelectual ayudaría. “El caballo”, nuestro centro emocional, no comprende el lenguaje del centro intelectual. Por otro lado, si un proceso intelectual genera negatividad, podemos investigar y razonar con nuestra mente. El centro motor también tiene sus propias leyes, por medio de las cuales se puede reconocer, observar y disolver la negatividad como una sustancia química. Habiendo practicado la observación de sí, reconozco que el primer paso para lidiar con la negatividad es "la separación interior". Debo verme a mí mismo; a mí mismo tal como soy y no la imagen que tengo de mí. En la medida en que aprendo esto, aprendo a separarme o a distanciarme a mí mismo de mí mismo. Comienzo a ver los varios “yoes” que me constituyen. Eventualmente, encontraré aquellos que me quieren mantener atado y los que me pueden ayudar. Puedo observar cuán identificado o sumergido estoy. Debo retroceder y crear un espacio entre la situación y yo mismo. Una vez que esté realmente consciente de esto seré capaz de buscar los instrumentos para confrontar y desafiar a mi negatividad. Lo más importante es no permitir que tomen el control las emociones negativas. Ésa es la clave. Si se expresan las emociones negativas uno cae en su poder. En la medida en que uno se oiga expresándolas, la alarma interior lo alertará para “cambiar la dirección de los pensamientos”. Si se deja pasar ese momento de clímax, la negatividad toma el control y se pierde la oportunidad. En ese momento, el centro intelectual puede influenciar al centro emocional. Es en esa oportunidad precisa cuando uno todavía tiene el poder de desviar las emociones negativas, apartando intencionalmente la mente de esa obsesión. Pregúntese a sí mismo: “¿Es esto útil?” Por “esto” quiero decir la negatividad que lo está envolviendo. Entonces usted puede hacer participar a uno o más centros, dependiendo del tipo de persona que usted sea y de lo que exijan las circunstancias. "El hombre número uno puede hacer una caminata o trotar. Si usted es este tipo de persona, puede dar un paseo en bicicleta o practicar su deporte favorito. El hombre número dos puede esculpir, tejer, pintar, tocar un instrumento o ir a un museo. El hombre número tres puede dirigir sus pasos hacia una biblioteca o una librería, escribir un artículo o hacer un rompecabezas. Al dar otra dirección a esa energía, se absorbe la negatividad. La energía es encauzada fuera de la negatividad y proyectada hacia la actividad emprendida" afirma el autor. El estado que crea la negatividad puede modificarse por medio de esfuerzos, ya sean físicos, mentales o emocionales. Los esfuerzos crean energía; la negatividad la agota y la destruye. Somos negativos en la auto indulgencia, en la autocompasión, en el calcularlo todo, no perdonando los errores imaginarios. Nos volvemos negativos permitiendo que los demás, o nuestros propios pensamientos y recuerdos, nos arruinen el día. Nos volvemos aprehensivos y temerosos de algo que está en el futuro, la mayoría de las veces en nuestra fantasía o imaginación, algo que seguramente nunca ocurrirá. La negatividad puede ser producida por una enfermedad. El que sufre siente que tiene derecho a estar desanimado. Las dificultades económicas, las conmociones familiares, la pérdida del empleo, generan negatividad. Ésta es una grave enfermedad que debemos reconocer y combatir. Es una gran tarea y una de las más importantes en nuestra vida diaria. Debemos confrontar las cosas que nos ponen negativos y recurrir a toda la ayuda disponible, la ayuda que está en cada uno de nosotros. Si me doy cuenta de que estoy en una prisión, debo tratar de escapar de allí y convencernos "yo puedo". Observamos los diálogos interminables que dan vueltas sin cesar en nuestra mente, acusando, quejándose, justificándose. Entonces podemos preguntarnos, “¿es útil esta conversación interior?” Esta pregunta me ha ayudado en muchas situaciones cuando la mente, las emociones o ambas me han tomado. Cuando me doy cuenta de esto, tengo que sonreír y exclamar: “¡Qué tonto soy!”, este diálogo interno no aporta nada. En ese momento la vida puede recomenzar. ¿Qué impide que el ser humano despierte? Su nivel de conciencia. El grado de miedo que tenga dependerá de ese nivel de conciencia. Hay muchos factores que impiden que el hombre encarnado en el planeta Tierra despierte, y en consecuencia, se mantiene en poder de sus sueños. Para actuar conscientemente con la intención de despertar hay que conocer la naturaleza de las fuerzas que retienen al hombre dentro del sueño. "Ante todo, hay que comprender que el sueño en el cual existe el hombre no es un sueño normal, sino hipnótico. El hombre está hipnotizado, y este estado hipnótico está mantenido y reforzado continuamente en él. Todo pasa como si hubiera ciertas «fuerzas» para las cuales sería útil y beneficioso el mantener al hombre en un estado hipnótico, con el fin de impedirle que vea la verdad y que se dé cuenta de su situación", afirma Gurdjieff. Actitud consciente El esfuerzo esencial es siempre la percepción de mí, la conciencia de mí. Todo está relacionado con eso: tocar mi esencia. Lo que contiene la energía es temporal (las formas) sin embargo la energía en sí es permanente. Lo reconozco en la inmovilidad cuando, con una atención pura, una especie de sexto sentido, me desprendo de las reacciones y de las asociaciones que falsean mi visión de lo real. Necesito una actitud consciente, un impulso que venga de los tres centros para tocar mi esencia, la corriente de vida en mí. Si me mantengo allí, recibiendo una impresión, me auto-observo, veo mi reacción y no me pierdo del todo. Esa experiencia es lo que pudiera ser estable, un nuevo centro de gravedad en mí. Es allí donde tengo que mantenerme, allí está el único trabajo interno que hoy es prioridad. Al estudiarse a sí mismo, dice G. I. Gurdjieff, al estudiar las manifestaciones de su pensamiento, de su conciencia, de su actividad, de sus hábitos, de sus deseos, de sus egos, se puede aprender a observar y a ver en sí mismo la acción de las tres fuerzas. Supongamos, por ejemplo, que un hombre quiere trabajar sobre sí mismo para cambiar algunas de sus características con el fin de alcanzar un nivel de ser más elevado. Su deseo, su iniciativa, será la fuerza activa. La inercia de toda su vida psicológica habitual, es la fuerza pasiva que se opone a esta iniciativa; es la fuerza pasiva o negativa. En la enseñanza, cuando una sustancia conduce a la fuerza activa se le llama “Carbono”; cuando conduce a la pasiva la llamaremos “Oxígeno”. En el proceso de la autobservación, por su parte, Eckart Tolle hace un llamado a detectar algunas estrategias del ego humano, que pueden mantenernos cautivos: - Exigir reconocimiento por algo que hicimos y molestarnos o enojarnos al no recibirlo. - Tratar de llamar la atención hablando de nuestros problemas o de nuestra enfermedad. - Hacer una escena. - Dar una opinión cuando nadie la ha pedido y no contribuye en lo absoluto a la situación. - Preocuparnos más por la opinión que el otro tenga de nosotros, que por la otra persona, es decir, utilizar a los demás para reflejar nuestro ego o fortalecerlo. - Tratar de impresionar a los demás con nuestras posesiones, conocimiento, aspecto físico, posición social, fortaleza física, etcétera. - Reforzar momentáneamente al ego a través de una reacción airada contra algo o alguien. - Tomarnos las cosas a pecho, sentirnos ofendidos. - Reafirmar que tenemos la razón y que los otros están equivocados a través de quejas mentales o verbales inútiles. - Mostrarnos importantes o aparentar que lo somos. Una vez detectado este patrón interior, conviene hacer un experimento. Averigüe cómo se siente y qué sucede cuando renuncie a ese patrón. Sencillamente abandónelo y vea qué sucede. Otra manera de generar conciencia es restarle peso a lo que somos en el nivel de la forma. Descubra el poder enorme que fluye desde su interior para proyectarse sobre el mundo una vez que logre restarle peso a su identidad con la forma. Tolle coincide con Gurdjieff afirmando que en la medida en que podemos auto observar nuestros egos, los mismos van perdiendo fuerza y entonces la Conciencia toma el poder. Sin dudas, ambos autores nos dan las herramientas necesarias para iniciar el proceso necesario en el viaje de retorno hacia nuestro despertar. (*1) El Cuarto Camino es una doctrina metafísica, cosmológica y filosófica (de orientación idealista) introducida en occidente por George Gurdjieff y Peter Demianovich Ouspensky. Se basa en la creencia de que el ser humano necesita un procedimiento o sistema para despertar (a través del autoconocimiento, atención consciente y del entorno, y sobre todo «el recuerdo de sí»). Dentro de esta doctrina se reconocen otros tres caminos, pero no son prácticos debido al modo de vida actual. Según indican las escuelas de cuarto camino hoy día, hay un tipo de camino para cada tipo de persona y el sentido es encontrar la parte olvidada de sí mismos; en pocas palabras despertar del sueño, de la mal llamada consciencia de vigilia en la cual se está inmerso, que no es más que otra manera de sueño. (*2) El Poder del Ahora es un libro del escritor alemán Eckhart Tolle publicado en 1997, que consiste en ser una guía de auto indagación. Con profundidad y claridad muestra un comparativo entre el sistema de pensamiento del ego y la consciencia del observador. La no identificación con el pensamiento es el mensaje esencial de su enseñanza. Conocer la importancia de que el único tiempo que hay es el momento presente.

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