¿ Incertidumbre? El Oráculo Rúnico herramienta para comunicarnos con nuestro YO COGNOSCENTE.

En todos los tiempos el hombre se ha parado frente al cosmos con su propio interrogante tratando de descifrar su propio destino.


A través de los elementos primordiales, agua, aire, tierra y fuego, el ser humano ha buscado tener el lenguaje justo que ha de unir con la naturaleza y con Dios, pero en su intensa búsqueda casi siempre ha tomado el camino equivocado: Ha llevado sus pasos por vía externa, lejana a él, circundante y al mismo tiempo inconexa, siempre ajena y circunstancial. Sin darse cuenta siquiera, se ha apartado cada vez más del único y verdadero camino que pueda descifrarle su signo: el sendero hacia adentro, hacia lo más profundo de sí, rememorando pasados a través de la memoria arquetípica, de sus genes y de sus inmediatas recuerdos donde hallaran el reflejo más exacto de sí.


Y es uniendo esa memoria con sus sueños y con espejismos, que llegará a tener ese lenguaje que dará forma a sus sensaciones y percepciones, fruto de aquella acumulación de vidas pasadas que ira haciendo que poco a poco vaya vislumbrando el camino que ha de recorrer.


Esa búsqueda incesante debe conducir a la conquista de sí mismo, porque de nada valdrá la espada más afilada en manos de un cobarde. No importa el conocimiento que el universo nos entregue, pues al faltar la confianza en sí mismo se han de escurrir como agua entre los dedos todas las oportunidades.


Hay que vivir con los ojos abiertos, siempre atentos al hoy y al momento; sabiendo manejar la vida con la serenidad y la sabiduría como armas y con la actitud correcta en cada circunstancia tal como lo haría el guerrero espiritual. Hay que crear causas convenientes y sembrar para recoger cosechas abundantes, pero ante todo, estar conscientes de lo que está sembrando, para no asombrarse a la hora de recoger la cosecha. Vivir cada momento conscientemente nos hace dueños absolutos de nuestra vida.


En oriente, se dice: “Ni la hoja de un árbol se mueve sin la voluntad del cielo”; pero esa voluntad está gravada en nosotros, dentro de nuestra mente arquetípica. Por este motivo cuando nos comunicamos con las Runas se establece un lenguaje legendario y arcaico que nos llega a través de glifos y señales. Entonces nos preguntamos: ¿Es eso la magia?... Tal vez sea algo así. Es la capacidad de poder ver más allá de nuestros sentidos y tomar la energía de las fuerzas universales como nuestra arma de combate. Es hacer que esa gran energía fluya a través de nosotros haciendo que el tiempo no exista y de que todo, absolutamente todo sea posible.


Bastará meter la mano dentro de la bolsa como quien atraviesa un túnel, para sentir como se ha traspasado varias dimensiones. Entonces hemos de crecer tan grandes como el macrocosmos y ser tan pequeños como el microcosmos; formar parte del todo y ser al mismo tiempo la nada, estar en la ley y ser ella al mismo tiempo.

La lucha ha de ser la conquista de la voluntad. Con ella se puede conquistar y ganar todas las batallas, pero la voluntad nace del conocimiento de nuestros recursos y al ganar la voluntad se conquistara la determinación. Al usar las Runas una y otra vez, poco a poco se ira reforzando el puente que nos llevara al conocimiento. La ganancia será la magia, la seguridad en sí mismo y la voluntad. Así, entonces confiaremos en las Runas, que ellas han de mostrarnos el camino que buscamos.



EL MISTERIO DE LAS RUNAS


En la vida espiritual no existe espacio ni tiempo, se está siempre en el principio del todo y su influencia nos hace permanecer en el estudio del bello arte de conocerse a sí mismo.


Hoy en día, el Oráculo Rúnico es todavía algo totalmente desconocido para muchas personas. Es posible que algún antropólogo sepa algo concerniente a ellas, en cuanto a su historia antropológica, pero sin que las asocie conceptualmente a un Oráculo Vikingo. (publicado por diferentes editoriales) guiándose para su realización por el Oráculo más famoso de todos los tiempos: El “ I CHING”.


Las Piedras Rúnicas o Runas llegan a ser tal vez, el Oráculo más antiguo de la humanidad. Sus grabados en forma de contenido simbólico, dieron a los antiguos conocedores, la llave que les permitiría abrir la puerta de lo mágico y arcano. Por esta razón les dieron el nombre de Runas que significa oculto y misterioso. Para este fin, el sacerdote de la comunidad no solamente usaba piedras grabadas, sino que añadía al contenido de la bolsa de las Runas trozos de ramas, pedazo de metal, conchas y caracoles y cuanta cosa pequeña y significativa le proporcionaran los caminos que recorría. Otros grababan sus propias runas en pedacitos de madera con un hierro candente o también con un instrumento agudo sobre la superficie alisada de piedras de mar. En fin, cuanta cosa pareciera unir la naturaleza por fragmentos.


Hoy como ayer, las Runas actúan como un conductor de energía, trasladándola del espíritu al cerebro y tomando la mano del consultante como su instrumento. Como si se tratara de una antena parabólica, ellas desfasan el tiempo del inconsciente dándoles un presente inmediato, para tener en el “ YO SOY “ la mejor guía para su interrogante.


INTERPRETACIÓN DE LAS RUNAS


El poder comunicarse con nuestro YO COGNOCENTE es el acto de magia más directo de nuestra vida. Por eso, podríamos decir que la Runa elegida “SIEMPRE QUEDARÁ ADHERIDA A NUESTRA MANO, POR SER ELLA LA CORRECTA”. Ella ha de conducirnos hacía esa VERDAD que nuestra razón no alcanza a captar. Las Runas no nos dirán la buenaventura ni el futuro: SIMPLEMENTE NOS CONDUCIRÁN HACÍA LA RESPUESTA QUE ESTUVO POR SIEMPRE UNIDA A LA PREGUNTA. Al efecto de la causa; a lo que nuestra mente no distingue pero nuestro yo cognoscente sabe perfectamente.


La Ciencia Oracular es el conocimiento de la Consciencia Universal. La que nos guía hacía la acción correcta sin eximirnos de la responsabilidad de decidir nuestro futuro, simplemente extrayendo la luz que existe en nuestro más profundo interior. Ellas nos hablan desde atrás para enseñarnos a ver hacia adelante.

Su interpretación está basada en los ciclos de auto transformación. Un circulo de etapas que giran en torno de la RUNA EN BLANCO, la cual es en sí “TODAS Y NINGUNA”; allí donde se sitúa el “ PUNTO CERO” o sea la unión del “TODO Y LA NADA”.


La forma más elemental de hacer “hablar” a las Runas es empezar con la RUNA DE ODIN, o sea, una sola Runa para la respuesta de una pregunta o de un problema, para continuar alternativamente a manera de dialogo entre las Runas y el Consultante.


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